jueves 12 de noviembre de 2009

DÍA 7: DE "HIGHWAY TO HELL" A LUXOR

Como de costumbre, me desperté a las 6 de la mañana. Ya empezaba a ser una rutina que en cuanto saliera el sol yo abriera los ojos. Después de dar unas vueltas en la cama decidí levantarme y darme un baño en la piscina del hotel. Era tan temprano que no había nadie, ni siquiera en recepción. Así que me metí en la pequeña piscina y disfruté de su agua caliente (40º) tranquilamente. El agua era marrón oscura, más que por la falta de filtro por los minerales que contenía.

Piscina del hotel en Bahariya

Después del bañito nos fuimos a desayunar y nos despedimos de Peter. El Sr. Wirth nos hizo el favor de comprarnos los billetes de autocar para ir al El Cairo. En la agenda del día había poca cosa: ir a El Cairo, recoger las maletas en el hotel y pasar la tarde por allí hasta la noche para luego ir al aeropuerto y coger nuestro vuelo a Luxor. Imat nos acompañó a la parada de autocar, que era muy pequeña y nos despedimos de él. En la parada volvimos a coincidir con Wendy y Shari que justo acababan de llegar de la acampada en el desierto.

Mientras esperábamos que viniera el autobús se nos acercaron niños del pueblo pidiéndonos bolis. Yo había comprado un par de paquetes de bolis y una bolsa de Chupachups en España y les di algunos. Lo malo es que se convirtió en una competición de a ver quién conseguía más y al final se quedaron con todos los que llevaba encima.

Parada/estación de autobús en Bawiti

El autocar era peor que el que nos trajo. Era más viejo y no tenía aire acondicionado. Además, teníamos los asientos de la última fila (al lado del motor). La cosa ya pintaba mal, pero para colmo de males, el autobús llevaba más pasajeros que asientos (!). En principio me pensé que era gente que iba a otros pueblos del oasis, pero cuando vi que nos metíamos en el desierto fue cuando me di cuenta que íbamos a seguir así todo el camino hasta El Cairo (6 horas). En fin, que pintaba mal pero la cosa fue a peor cuando a todo el mundo, por algún motivo que aun no consigo comprender, le dio por cerrar las ventanas. A mí casi me da un "yu-yu" de la calor, fue como ir en una sauna durante todo el camino.

Calle principal de Bawiti

Al cabo de tres horas de trayecto paramos en una especie de area de servicio que había en medio de la nada más absoluta. Se ve que ese día los musulmanes tenían que hacer unas oraciones especiales y por suerte la parada fue de unos 20 minutos. Eso me dejó reponer fuerzas y, mientras tanto, conversamos con Wendy y Shari. Wendy era muy animada y era muy agradable hablar con ella. Le preguntamos a Shari si la parada de metro de Gizé estaba cerca de la parada de autobús (y así ahorrarnos una hora más de autobús) y nos dijo que no, pero muy amablemente nos invitaron a su apartamento que estaba cerca de la parada. Como no teníamos plan para esa tarde aceptamos encantados.

Todos al mogollón camino a El Cairo

Esta pareja tenía un apartamento alquilado en Gizé (donde están las pirámides) situado en un bloque de viviendas y era muy grande. La hospitalidad fue increíble: nos ofrecieron utilizar su ducha, bebida, comida e incluso dormir una siesta si queríamos. Al final nos quedamos viendo vídeos musicales por la tele mientras ellos se duchaban.

Area de servicio en medio de la nada

Una vez descansados, fuimos a cenar. Estuvimos debatiendo adónde ir y al final nos quedamos en un restaurante que se llamaba Christo y que tenía unas vistas a las pirámides increíbles (el restaurante está cerca del hotel Le Meridien Piramids). Como Shari era guía, tenía contactos y nos dijo que allí nos tratarían muy bien. El restaurante es de pescado y marisco, lo que era toda una novedad alimenticia para nosotros. Sirven un menú que consiste en un montón de entrantes, gambas, calamares rebozados y pescado a la brasa (enorme). Aunque era muy turístico estaba muy bien y comer mientras miras las pirámides es algo que no se hace todos los días. La cena nos costó 100 libras por persona (creo que nos hicieron algo de descuento).

Taxi-bus compartido en Gizé

Al salir de cenar teníamos que ir al centro, pero en lugar que coger un taxi, decidimos ir en un taxi-bus compartido hasta la parada de metro de Gizé. La experiencia de ir en aquel bus fue genial, era una furgoneta en la que había una persona enganchada a la puerta gritando el destino a pleno pulmón y, mientras, iba subiendo la gente y se iba poniendo donde podía. El trayecto costaba 1 L.E. Una vez en la estación de metro, Shari nos explicó cómo ir hasta la parada que había más cerca del hotel y nos despedimos de ellos. La tarde que se presentaba insulsa acabó siendo una de las mejores.

En el metro yo me subí al vagón de mujeres, y no porque me sintiera amenazada, sino porque quería vivir la experiencia. Lo único bueno fue que el vagón iba medio vacío, mientras los otros iban a tope. Después de coger un taxi fuimos corriendo al hotel porque era un poco tarde y nos fuimos al aeropuerto. Para los vuelos internos no es necesario ir con una hora y media de antelación, con una hora es suficiente. Mientras estábamos esperando para embarcar se nos acercó un guía que buscaba a una pareja que se había perdido en el aeropuerto. Al parecer había aterrizado y el guía llevaba 5 horas buscándolos sin saber si estaban en El Cairo (la pareja estaba en tránsito) o en Luxor. Le deseamos suerte en su búsqueda y embarcamos.

La terminal 2 del aeropuerto de El Cairo es supernueva. De aquí salen y llegan todos los vuelos internos.

El vuelo de El Cairo a Luxor duró menos de una hora y el avión, que era grande y nuevo, iba hasta los topes. Al llegar nos encontramos con el guía anterior que finalmente había encontrado a la pareja extraviada en Luxor. Al salir del aeropuerto nos estaba esperando un empleado del hotel. Era muy tarde (las 00.30h) y al llegar al hotel nos dieron las llaves de la habitación y nos dijeron que ya haríamos el check-in al día siguiente. Lo mejor de todo es que no había horario de desayuno, podíamos hacerlo a la hora que quisiéramos. ¡Perfecto!

Sonría, está en el aeropuerto internacional de Luxor.

A tener en cuenta:
  • Al pagar a un taxista con el que has pactado el precio, asegúrate de llevar el dinero exacto, porque si te tiene que dar cambio te dará lo que le parezca.
  • Los vuelos internos en Egipto son muy baratos si se compran con tiempo. Hay un truco para que te salgan más baratos y es comprarlo en libras egipcias. Para hacerlo, en la web de Egyptair en la casilla del país hay que seleccionar Egipto e idioma inglés. Los vuelos internos salen un 50% más baratos que si los compras en euros.
Datos de interés:
  • Autobús de Bawiti a El Cairo: 30 L.E.
  • Restaurante Christo (cerca del Le Meridien Piramids): 100 L.E./persona
  • Taxi-bus compartido del restaurante al metro de Gizé: 1 L.E./persona
  • Billete de metro: 1 L.E.
  • Taxi de la estación de Metro "Opera" a Zamalek (con taxímetro): 10 L.E.
  • Taxi de Zamalek al aeropuerto: 60 L.E.
  • Traslado aeropuerto Luxor al Hotel Mara House: 50 L.E.

domingo 8 de noviembre de 2009

DÍA 6: DESIERTO & OASIS

Estaba dentro de mi saco de dormir recobrando poco a poco la consciencia cuando oí el berrido de un camello. ¿Camello? ¡Pero si estábamos en el medio de la nada más absoluta! En ese momento me desperté de golpe y vi que ya era de día. Asomé la cabeza rápidamente temiendo que me hubiese perdido la salida del sol. Pero no, justamente quedaban unos minutos para el espectáculo. Ver el amanecer en el desierto blanco es una de las cosas más bonitas del mundo, casi más que ver todas las estrellas por la noche. Salí del saco de dormir y, sola, me dispuse a disfrutar del momento.





Una hora más tarde Imat nos preparó el desayuno (pan, queso y bizcocho), recogimos el campamento y nos pusimos en marcha. Visitamos con calma el desierto blanco. Lo más curioso son las formas que las piedras adoptan y mientras íbamos viendo formas imaginarias llegamos a uno de los puntos más famosos del desierto: la piedra que parece un árbol y un pájaro. Aunque la piedra caliza es muy frágil y se puede romper con facilidad, la gente no lo respeta y la toca y trepa por ella.


Imagen de otro campamento cercano

¿Qué formas son?







Después de las formas del desierto blanco salimos del parque natural y fuimos a la montaña de cristal, que es un pequeño cerro que está formado por piedras de cuarzo y seguimos conduciendo hasta llegar a un bar que había en uno de los pueblos del oasis. Allí coincidimos con una familia portuguesa que iba con un guía en un viaje organizado y que había visitado todos los oasis y que curiosamente esa noche dormirian en el mismo hotel que nosotros. El guía, Mahmoud, que hablaba perfecto español, era muy animado y simpático. Poco después de salir del bar, Imat nos llevó a un manantial de agua caliente en medio del desierto. Allí había un grupo de alemanes que se estaban lavando (con jabón) y nos dijo si queríamos meternos. A mí la verdad es que no me apetecía quedarme en bañador y hacer el espectáculo (Bahariya es una zona muy tradicional y sobre todo tierra de hombres), no es que me fueran a decir nada, pero prefería respetar las costumbres de allí. Además, prefería ducharme tranquilamente en el hotel y tampoco me parecía bien, ni ecológico, echar jabón en una fuente que quizás servía para regar cultivos o dar de beber a personas o animales.


Cristal mountain

Manantial de agua. Siendo alemanes me sorprendió que se lavaran con jabón,
pero imagino que para ellos podía más el haber estado dos dias sin ducharse que la ecología.


Y el bar que había al lado con el canalillo de agua en el medio.

Como Imat vio que no nos íbamos a bañar, nos dijo que podíamos entrar en un bar que había al lado que tenía alfombras en el suelo y un canalillo con agua que salía de la fuente corriendo por allí. Eso ya me pareció más correcto y puse los pies en el agua mientras me tomaba un zumo fresquito.


Desierto negro


Y antes de volver a Bawiti bajamos del coche para pasear por el desierto negro y disfrutar del cambio de panorama. Luego, una vez llegamos al hotel, Peter salió a recibirnos y le dije que me sabía muy mal no haber hecho todos los oasis (por problemas al cuadrar los días con el crucero). Estuvimos hablando y planeando cómo podría ser una ruta completa y el plan, que de momento no haremos, tenía muy buena pinta. Más abajo os lo detallaré por si os interesa. Fuimos a ducharnos y comimos antes de ir a visitar el oasis y sus antigüedades.

El vigilante del templo de Alejandro Magno enseñándonos restos que habían allí.

Aunque Bawiti es un pueblo pequeño, tiene varias antigüedades que al estar allí no nos queríamos perder. Las más famosas son las momias doradas, que encontró un burro en 1996 (uno de nuestros guías nos explicó que la mitad de los restos arqueológicos han sido descubiertos por burros). Hay diez momias expuestas en lo que más que un museo parece un almacén. Las momias no fueron muy embalsamadas, así que se piensa que se hizo al finales del periodo de momificación. No hay fotos porque los guardias no te dejaban hacer, pero como en Internet encuentras de todo, aquí podéis ver una foto. Después fuimos a visitar dos tumbas que hay cerca de allí: la tumba de Zed-Amun-ef-ankh y la tumba de Bannentiu. Dos tumbas pequeñas pero que nos sirvieron de introducción al tema.

Palmera cargada de dátiles.

Es sorprendente cómo pueden crecer en medio del desierto.

Al salir de allí fuimos al templo de Alejandro Magno, donde supuestamente pernoctó Alejando Magno de camino a consultar el oráculo de Siwa. Aunque allí se ha encontrado un relieve suyo en una pared, a mí me parece poco probable que durmiera allí cuando dicen que fue a Siwa vía marítima. Allí el vigilante nos enseñó algunos restos que estaban amontonados en el suelo al aire libre y con gestos nos explicó qué era cada cosa.

Granja de camellos en Bahariya.

Después de la visita cultural, Imat nos llevó al pameral del oasis, que era enorme. Como era época de recolección, todas las palmeras estaban cargadas de dátiles y nos cojió unos para que los probáramos. La verdad es que eran enormes (comparados con los secos que venden aquí) y eran muy dulces. El sabor me sorprendió mucho. Cuando estaba a punto de ponerse el sol subimos con el 4x4 a una montaña que se llamaba la colina del inglés y allí vimos cómo se iba ocultando poco a poco. Estuvimos pensando en ir a dar una vuelta por el pueblo y cenar allí, pero el hotel estaba bastante lejos andando y casi no había iluminación, así que nos sentamos cerca de la piscina para descansar un poco cuando apareció Mahmoud, el guía del grupo de portugueses. Era muy divertido y dicharachero y estuvimos hablando de fútbol (todos los egipcios son fanáticos de este deporte), de Egipto y de Mubarak (el presidente perpetuo). El tiempo pasó muy rápido y nos dijo que después de cenar iba ir a tomar algo con su grupo al bar del pueblo y que si nos queríamos unir a ellos. Obviamente la invitación fue aceptada rápidamente. El pueblo no tiene nada en sí, una calle donde hay algunas tiendas y un par de bares y restaurantes muy pequeños. Los portugueses eran una pareja de nuestra edad que iban con los padres de ella. Eran arquitectos y estuvimos hablando sobre Egipto y el mundo en general mientras ellos se fumaban unas sishas. Mientras conversábamos, unos coches empezaron a dar vueltas en redondo a toda velocidad y recargados de gente. Se estaba celebrando una boda en el pueblo y esa era una de las maneras de celebrarlo.

Datos de interés:
  • International Hot Spring Hotel. Habitación doble con media pensión: 380 L.E./noche
  • Visita local para ver las antigüedades con conductor pero sin guía: 190 L.E.
  • Entrada sitios de interés: 45 L.E./25 L.E. estudiantes.
De El Cairo a Luxor pasando por los oasis.
Como os comenté antes, se puede ir de El Cairo a Luxor atravesando los oasis. Nosotros no lo hicimos por falta de días, así que decidimos pasar tres días en el Oasis de Bahariya y volver a El Cairo para volar hasta Luxor. Si se quiere hacer esta ruta hacen falta unos cinco días. Esta sería la ruta:

Primer día se va de
El Cairo hasta el Oasis de Bahariya y por la tarde se visitan los lugares de interés.
Segundo día se sale dirección al
Desierto Negro y Blanco y se acampa en este último.
Tercer día se visita el
Oasis de Farafra y se pernocta en el Oasis de Dakhla.
Cuarto día se va al
Oasis de Kharga, este trozo se puede hacer con autobús de línea en lugar de coche privado.
Quinto día del
Oasis de Kharga a Luxor. Este itinerario se tiene que hacer en coche privado ya que la carretera que conecta el Oasis de Kharga con Luxor está cerrada a los autocares.



jueves 5 de noviembre de 2009

DÍA 5: ACAMPADA EN EL DESIERTO BLANCO

Aunque gracias al vendedor de la estación de autobuses pudimos dormir una hora más, igualmente nos levantamos muy pronto para desayunar e ir a coger el autobús que salía a las 8. En el Hotel Longchamps nos hicieron el gran favor de guardarnos durante tres días (gratis) nuestras maletas y así al menos solo teníamos que llevar unas mochilas. A las 8 en punto estábamos en el autocar pero este no salía. Finalmente, 10 minutos más tarde subieron 4 coreanos corriendo llevando 4 pizzas gigantes y entonces nos pusimos en marcha. Curiosamente, a los cinco minutos pasó uno de los chicos coreanos pidiendo disculpas por el retraso a cada uno de los pasajeros del autobús y ofreciendo un trozo de pizza. Eso solo lo hacen los orientales.

Saliendo de El Cairo en el autobús.

El autobus se dirigía al
Oasis de Bahariya, a unos 365 kilómetros de El Cairo y situado en el desierto occidental. El Oasis de Bahariya esta formado por varias poblaciones y su capital es Bawiti. Este oasis es uno de los mejores de Egipto, no solo por su proximidad a El Cairo, sino porque también tiene fácil acceso al Desierto Blanco y Negro. El plan era pasar la primera noche acampando en el desierto blanco y al día siguiente visitar el desierto negro y volver al oasis para dormir en un hotel. Nosotros lo organizamos con Peter Wirth, propietario del International Hot Spring Hotel. Es un alemán muy simpático casado con una japonesa y experto en el desierto. Te organiza a medida lo que tú quieras. No era la opción más barata, pero sí la que a mi me daba más garantías.

A la una y media llegamos a Bawiti, que es un pueblo muy pequeño y rural y al bajar del autobús había un remolino de gente que venía a buscar a los pocos turistas que nos bajamos allí. Finalmente encontramos a Imat, que sería nuestro guía los siguientes días. En el coche conocimos también a Wendy (mejicana) y Shari (egipcio) que también habían contratado lo mismo, pero ellos hacían la acampada al día siguiente. El hotel estaba a unos 5 minutos en coche del centro del pueblo y era un remanso de paz con modestos bungalows rodeados de árboles. En el centro había una fuente de agua termal, en la que el agua salía a 40º y en la que te podías bañar. Allí salió a recibirnos Peter, que era muy amable y tenía una manera de hablar muy graciosa. Acordamos comer y después salir hacia el desierto.

Reponiendo fuerzas en el hotel antes de partir.

A las tres nos pusimos en marcha e Imat nos dijo que, como a las 6 anochecía y teníamos más de dos horas de camino, iríamos directamente al Desierto Blanco sin parar para que nos diera tiempo de montar el campamento antes de que se hiciera de noche. Imat era beduino y, por tanto, conocía el desierto a la perfección. Era profesor de inglés en el colegio del pueblo de al lado (que en total tenía 20 alumnos) pero su sueldo era tan mísero que se sacaba un sobresueldo llevando a turistas al desierto en su 4x4.

Camino al Desierto Blanco

El desierto blanco es indescriptible, no es el típico desierto lleno de dunas. Este está lleno de formaciones de piedra caliza blancas y la erosión del viento ha hecho que adquieran formas realmente curiosas. Antes de que anochecera, Imat aparcó el coche cerca de una gran formación de piedra y allí se dispuso a montar el campamento. Nosotros nos pusimos a ayudarle, pero al rato nos dijo que fuéramos a dar un paseo mientras él acababa de montar el campamento y de preparar la cena.

Mar de piedra

Nos descalzamos y fuimos paseando por la arena mientras veíamos como se ponía el sol. La temperatura era muy agradable. Al regresar al campamento Imat nos dio la bienvenida diciendo "bienvenidos al hotel de un millón de estrellas". Y sí, ciertamente, en las dos horas en las que se fue el sol y no salió la luna se podían ver todas las estrellas. Hasta se podía ver uno de los brazos de la vía láctea. INCREÍBLE.

Imat montó el campamento en un pís pás.

Y nos preparó una cena buenísima.

Imat nos preparó una súper cena consistente en pollo a la brasa, arroz y patatas estofadas. Todo súper bueno. Mientras cenábamos nos explicó que Egipto es muy pobre y que los funcionarios están muy mal pagados. Él cobraba por ser profesor 500 L.E. y para que os hagáis una idea, el kilo de carne allí cuesta 40 L.E. También nos explicó anécdotas sobre otros turistas que había llevado. Nos dijo que los japoneses eran muy educados y respetuosos y que los coreanos se pasaban todo el día comiendo. Nos dijo que una vez llevó a un grupo de coreanos y ¡que si se descuida se lo comen a él también!

Disfrutando de la puesta de sol.

Después de cenar nos tumbamos a ver las estrellas mientras oíamos el sonido de los tambores de otro campamento que había más lejos. Y es que el desierto ya no es lo que era, si se va a buscar solitud no se encuentra. Aunque no es algo masivamente turístico, relativamente cerca nuestro había tres campamentos más.

Cuando salió la luna se iluminó todo y como ya no se podian ver tantas estrellas nos fuimos a dormir dentro de la tienda.



A tener en cuenta:
  • El Desierto Blanco es un parque natural patrimonio de la humanidad. No se puede dejar ningún tipo de desperdicio allí. Eso quiere decir que al irse se tiene que dejar todo limpio. Eso incluye las colillas (que vi muchas) y el papel de WC. Peter nos dio una bolsa de plástico en la que teníamos que dejar todos los residuos (menos los humanos) allí.

  • ¿Cómo ir de El Cairo al Oasis de Bahariya?
    Aunque Peter Wirth, propietario del International Hot Spring Hotel, nos ofreció un servicio de transporte en coche privado por 140 euros ida y vuelta, nosotros preferimos coger un autobús de línea. Upper Egypt Bus Co tiene autocares que salen de la estación de Turgoman en los siguientes horarios:


    7:00 AM (aunque en la estación no me lo quisieron vender poniendo excusas malas)
    8:00 AM
    2:00 PM
    5:00 PM
    6:00 PM

    El billete se compra en la estación de autobuses (Turgoman o Gizé) y solo se puede comprar de ida (la vuelta hay que comprarla en Bahariya). Es de asiento reservado y vale 30 L.E. (3,6€) El trayecto dura entre 5 y 6 horas según el tráfico. Es recomendable comprarlo con antelación porque suelen ir llenos.

    Los horarios del Oasis de Bahariya a El Cairo son:
    06:30 AM
    10:00 AM
    03:00 PM

    ¡Sobretodo hay que comprar el billete de vuelta una vez que se llega a Bahariya! (Para conseguir buenas plazas). El autobús que nos tocó al ir no estaba mal, era bastante nuevo y tenía aire acondicionado. A la vuelta la cosa fue terrible, pero eso ya lo contaré dentro de dos entradas.

Datos de interés:
  • Taxi de Zamalek a Turgoman Bus Station: 11 L.E.
  • Bus de El Cairo a Bawiti: 30 L.E. (5,30 horas aprox. de trayecto).
  • Safari Desierto Blanco y negro, con acampada una noche y pensión completa: 60 euros por persona (500 L.E.) solo dos personas en el 4x4. No pagamos la entrada al White Desert National Park (5 dolares + 10 L.E.) porque esos días se celebraba el rally de los faraones.

martes 3 de noviembre de 2009

DÍA 4: LAS PIRÁMIDES DE GIZÉ

Martes 6 de octubre de 2009, fiesta nacional en Egipto y sorprendentemente las calles estaban vacías. Después de tres días en El Cairo, verlo sin tráfico fue un poco extraño. Como de costumbre, preguntamos en el hotel cuanto nos costaría un taxi hasta las pirámides y nos dijeron que al no haber tráfico nos costaría unas 20 L.E. Al bajar a la calle se nos acercó un taxista y, al final, después de regatear lo conseguimos por 25 L.E. Abdul, nuestro taxista, era todo un comercial. Él era más que un taxista, también era un guía sín título. No solo te llevaba a los sitios sino que además normalmente intentaba que le contrataran por días y llevaba a la gente a visitar todo El Cairo y alrededores. Nos enseñó una agenda donde tenía escrito todos los comentarios de sus clientes anteriores y por lo general todo el mundo estaba muy contento. Eso sí, como no era el típico taxista, tampoco hizo lo que le pedimos que fue que nos llevara a las pirámides. En lugar de eso nos llevó directamente a uno de los establos que hay en la periferia de las pirámides que sería de su primo o amigo y por tanto se llevaba una comisión. Eso sí, antes paró a comprarnos unos falafeles en un puesto callejero sin ningún tipo de garantía sanitaria y además nos los trajo en una papelina que era una fotocopia reutilizada con anotaciones con lápiz. Pero como es de bien nacido ser agradecido nos los comimos y, mira por donde, estaban súper buenos.


Nuestro taxista comprándonos los falafeles.

Volviendo al tema del establo, una de las actividades que se pueden hacer en el recinto de las pirámides es visitarlas encima de un camello o un caballo. Esto es algo súper turístico, pero normalmente las guías te recomiendan que no lo descartes ya que el recinto es tan grande que realmente es una forma muy cómoda de visitarlas. Todos los sitios turísticos tienen sus trucos para venderte un servicio. Por lo general en los establos antes de hablar de dinero (eso siempre se hace al final) te hacen elegir si quieres un caballo o un camello, te dicen que te montes, que lo pruebes, te dan un pequeño paseo y encima del animal (no te dejan bajar para que no te escapes) te pones a negociar el precio. Vale, ellos tienen sus trucos, pero yo tengo los míos. Así que puse mi cara de "qué horror, no me gustan los animales, me dan miedo" (mentira podrida) y la cara de "si yo le pedí al taxista que me llevara a la entrada de las pirámides, yo no quería venir aquí" y nos pusimos a negociar.


Atasco de camellos para entrar al recinto.

Y los policías poniendo "orden" al otro lado de la barrera.

Al final, después de negociar mucho conseguimos el paseo de dos horas y media en camello, con una panorámica de las pirámides y después acercarnos a visitar las pirámides y la esfinge por 250 L.E./persona, entradas al recinto incluidas. En la Lonely Planet dice que normalmente un paseo de 2,30 h está reglado por el gobierno y no se tiene que pagar más de 120 L.E., pero esto no se sigue y acabas pagando mucho más, aunque luego hablando con gente nos dijeron que el precio conseguido estaba muy bien.

Una vez acordado el precio nos fuimos a la entrada por donde los caballos y los camellos entraban. En aquel momento había un problema con la policía porque se ve que habían propietarios de camellos que querían entrar con clientes pero no tenían el carnet de guía o permisos y la policía no les dejaba entrar (esto lo miran mucho en Egipto). El problema es que se montó un atasco de camellos, caballos, guías y guiris en la puerta del copón. A nosotros nos hicieron bajar del camello y pasamos a pie la barrera para estar fuera del follón mientras el guía intentaba hacer pasar los camellos. En eso que salió un policía y se quitó la camisa quedándose en camiseta "imperio" y fue a repartir mamporros a los que obstaculizaban el paso. Y pilló a uno y le dio unos cuantos empujones y se lo llevó al cuartelillo. Y yo pensando: "No os peguéis, que no pasa nada, si no es pa tanto". Fue un poco violento. Mientras esperábamos, conocimos a un estadounidense bastante esperpéntico que no paraba de decir: "They have shaken us down!!!" (nos han timado). Él había pagado 200 L.E. por un paseo más corto que el nuestro y -mal hecho- había pagado por adelantado. Al final todo se aclaró y los pocos turistas que habíamos contratado un animal (como mucho 10) pudimos disfrutar de nuestra excursión.


¡JAAARRRRRGA! Camino a las pirámides

Nosotros llevábamos dos guías, uno a caballo que parecía un jefecillo y otro que iba andando llevando los camellos. Násser era muy de la coña y estaba todo el rato haciendo comentarios del palo "bienvenidos a Alaska" o "después de esto caminaréis como egipcios".

Realmente recomiendo a todo el mundo que viaje por libre que visite las pirámides en camello. Aparte del componente Lawrence de Arabía, vale la pena porque entras por la entrada opuesta a los autocares y te da la posibilidad de disfrutar del desierto y de las pirámides con calma y sin aglomeraciones, al menos la panorámica. Después de ir con el camello y ver la panorámica, nos acercamos a ver la primera pirámide, la de Micerinos, que es la más pequeña con 62 metros de altura. Bajamos para dar una vuelta por allí y luego nos volvimos a subir en los camellos para ir a la pirámide de Kefrén de 136 metros de altura, que ese día se podía visitar (comprando una entrada aparte), pero como había un gentío increíble, pasamos de hacerlo. Después de las fotos de rigor, fuimos en camello a la pirámide de Keops, impresionante con sus 137 metros de altura (originariamente media 146 m). Para entrar en esta pirámide también hay que pagar una entrada aparte, pero lo mismo que la anterior, había tanta gente dentro que no lo hicimos.


Tomando un descanso delante de la pirámide de Micerinos.

Es increíble que hace casi 4.000 años alguien pudiera construir las pirámides, que tienen los lados perfectamente orientados a los cuatro puntos cardinales. Eso ha hecho que todo tipo de especulaciones hayan salido a la luz en las últimas décadas. Ni extraterrestes, ni esclavos. Las pirámides fueron construidas por mano de obra especializada que ofrecía sus servicios no al faraón, sino a dios. En el antiguo Egipto los faraones estaban considerados como dioses y hacer un tributo a este era una manera de ganarse los favores de los dioses. Igualmente siguen habiendo incógnitas sobre muchos aspectos del Antiguo Egipto, pero yo que soy un poco Scully pienso que es más probable la idea de una civilización tan desarrollada que podía hacer construcciones asombrosas, que pensar que alguien vino del espacio exterior o que habitantes de la Atlántida fueron allí. ¿Y por qué no los egipcios? Alguien tenía que ser el primero y ellos lo fueron.

Volviendo a las piramides, en la de Keops fue donde nos encontramos con todas las masas, vendedores ambulantes y camelleros ofreciendo sus servicios. Después de ver la impresionante mole de piedra de la pirámide fuimos andando a ver la esfinge y fue un poco agobiante por la gente que había allí. La esfinge está un poco hecha polvo porque fue construida con un tipo de piedra que no esta resistiendo tan bien el paso del tiempo y una parte esta reconstruida.


La esfinge

Finalizamos la visita que duró casi tres horas volviendo al establo. Allí pagamos el 60% restante y les dimos unas buenas propinas a los guías. La verdad es que fue algo irrepetible y una experiencia inolvidable. 100% RECOMENDABLE.

Al salir del establo nos encontramos con Abdul, que aunque no le habíamos dicho que nos esperara, nos esperó. Y nos llevó al hotel. Cerca del hotel nos comimos un doner kebab en una tienda nueva que acababa de inagurar el negocio, luego nos duchamos y fuimos con Mohammed a visitar El Cairo islámico.


Tienda de antigüedades de El Cairo islámico con los dueños jugando al backgammon.


Cairo islámico


Khan Al Khalili


Cafetería Al Fishawi en el interior de Khan Al Khalili.

El Cairo islámico es el barrio donde está situado Khan Al Khalili y es una pasada. Allí estuvimos callejeando y al final Mohammed nos dio tiempo libre y fuimos a tomar un té y un zumo de limón en Al-Fishawi, que es una cafetería en medio de Khan Al Khalili que está llena de espejos. Es muy chulo estar sentado fuera tomándote algo mientras ves a otros clientes fumando shishas y viendo pasar a vendedores ambulantes y guiris despistados. Después nos volvimos a reunir con Mohammed y nos dijo que ya habíamos visto todo lo importante en El Cairo. A mí me pareció que habíamos visto poca cosa, pero la verdad es que todo lo turístico ya lo habíamos visto. Como todavía era pronto, le propusimos ir al Parque de Al-Azhar, que es un parque que está encima de un pequeño cerro a unos 15 minutos andando de El Cairo islámico.


Parque Al-Azhar


Cairotas disfrutando del atardecer en Al-Azhar

El Parque de Al-Azhar es un parque bastante nuevo en el que hay que pagar 7 L.E. para entrar. Fuimos a la hora perfecta, cuando caia la noche, y allí pudimos ver a muchas parejas y familias disfrutando del fresco sentados en el césped. Fue impresionante ver la puesta de sol desde allí, con las vistas de El Cairo y oír a todas las mezquitas de la ciudad llamar a la vez a la oración.

Al salir del parque nos despedimos de Mohammed y cojimos un taxi para ir a cenar al restaurante Felfela que hay cerca de Midan Tahrir. Hay dos restaurantes Felfela, uno que es muy turístico y otro en el que sirven bocadillos. El turístico era demasiado turístico para nosotros y el de bocadillo no tenía sillas y no queríamos comer de pie. Mientras divagábamos en la puerta, un chico se nos acercó y nos preguntó si hablábamos italiano y le dijimos que español. Entonces trajo a un amigo suyo para que practicara con nosotros. Eran estudiantes de filología hispánica e italiana y estaban con un grupo de amigos saliendo por la zona. Estuvimos un ratillo con ellos y les preguntamos si nos podían recomendar un restaurante que no fuera turístico y nos llevaron al restaurante Abou Tarek, un restaurante especializado en koshari que estaba a unas calles de Midan Ramses y que es toda una institución en la ciudad. Cuando nos dejaron en la puerta nos despedimos de ellos y entramos a cenar. Allí éramos los bichos raros y nos sentamos en una mesa a degustar el koshari, que por cierto estaba muy bueno. Fue muy agradable estar allí sentado compartiendo mesa con autóctonos y disfrutar de una de las comidas más típicas de la ciudad para despedirnos de la capital.


Restaurante Abou Tarek (me encanta la foto del dueño en la entrada)


Y su famoso koshari


A tener en cuenta:

  • Se pueden visitar las pirámides por dentro. Siempre hay dos abiertas al público, la de Keops y la de Kefrén y Micerinos alternadamente. Para cada una de ellas se venden 150 entradas a las 7,30 de la mañana y 150 a las 13h. El precio para entrar a la pirámide de Keops es de 100 L.E./50 L.E. y para las otras 25 L.E./15 L.E. estudiantes. Se recomienda que las personas con problemas físicos o de claustrofobia no entren.
  • En los sitios turísticos se te acercan locales, vigilantes e incluso policías ofreciéndose para hacerte una foto. Obviamente no lo hacen sin esperar nada a cambio, así que si les das tu cámara tendrás que darles una buena propina para que te hagan la foto o te devuelban la cámara. Yo no di la cámara a nadie porque no me gusta que me hagan chantaje. Todas las fotos que nos hicimos en el viaje nos las hizo o bien el guía que teníamos contratado u otro turista que normalmente también buscaba alguien que le hiciera una foto sin presiones.

Datos de interés:

  • Taxi de Zamalek a Gizé (sin tráfico): 25 + 10L.E.
  • Visita en camello (entradas incluidas 60/30 L.E.): 250 L.E. por persona + propinas
    S.H. Establo: Gamal Abd El Naser street. al lado de Nasar Mosque. El Samman Pyramid.
  • Taxi de Gizé a Zamalek: 30 L.E.
  • Taxi de Zamalek a Khan Al Khalili (con taxímetro y siendo fiesta): 10 L.E.
  • Al Fishawi. Té: 8 L.E., zumo de limón: 8 L.E.
  • Entrada al parque de Al-Azhar: 7 L.E.
  • Abou Tarek: 16 street. Champolion. Cairo.
    Koshari
    pequeño: 3 L.E., mediano: 5 L.E., grande: 7 L.E. Arroz con leche: 2 L.E.